El Castigo
Sé que llevo mucho tiempo sin escribir, y mucho tiempo que estaré sin escribir. En principio no me apetece volver, porque estoy vago o cansado, o ya no me apetece... quién sabe, elijan la opción que más le guste. Sin embargo, hoy quería volver, porque lo necesitaba.
Hoy necesito escribir, y que alguien lo lea.
ADVERTENCIA: El relato que viene a continuación, no es que no sea apto para menores, es que no es apto para casi nadie. No creo que haya nadie que al leerlo no sienta herida su sensibilidad. Sin embargo, espero conseguir algo con esto.
Manuela iba de camino a casa, cruzaba los pasos de cebra con la cabeza baja, mirando al suelo. Hacía tiempo que la vida no era precisamente amable con ella. Apenas quería salir de casa, pero tampoco quería quedarse en ella. Al menos estando fuera podía ver a su amiga Lourdes y olvidarse al menos por un instante de sus problemas.
Aquel día llevaba una falda nueva, había estado enseñándosela a su amiga y estaba muy contenta. Le gustaba aquella falda color azul cielo que el viento movía suavemente en aquel día de primavera. Así iba, con su caminar cansado pensando en otro lugar, donde fuera feliz, donde no tuviera que volver a casa asustada, donde caminar por la calle no le produjera la sensación de inseguridad. La vida por lo general no era clara del todo para Manuela, pues sufría una ligera deficiencia mental, pero podía vivir feliz como tantos otros.
Así iba Manuela, con su falda nueva. Dsitraída íba al cruzar una calle cuando vió a su hermano. Ambos tenían la misma edad, ambos eran rubios y con los ojos azules. Pero no eran ni por asomo parecidos en nada. Manuela al levantar la cabeza y verle allí parado hizo que un escalofrío le recorriera la espalda. Pedro, su hermano, se dirigió a ella cuando pasó:
- Hola Manuela. - Dijo él con una sonrisa sarcástica que la pobre Manuela ya había visto en alguna ocasión.
Manuela intentó acelerar el paso, pero al mirar un poco más adelante, vió como los dos inseparables amigos de su hermano, le flanqueaban el paso al lado de la entrada al parque. Manuela, sabiendo que aquello no tenía buena pinta, se dió la vuelta para intentar dar un rodeo, pero su hermano la agarró del brazo.
Manuela, sujetada por aquellos 3 individuos, fue conducida al interior del parque. Allí, detrás de un seto, Manuela forcejeaba para librarse de ellos.
- No, por favor, soltadme. - La pobre Manuela, intentaba pedir socorro a su hermano, con los ojos llenos de lágrimas, mientras su hermano le sujetaba los brazos.
- Tranquila Manuela, que yo no te voy a tocar - dijo sonriente - ya se encargarán Juanlu y Mario de ti.
Manuela no pudo más que echarse a llorar mientras Mario le subía la falda y Juanlu le sujetaba las piernas. Mario no tardó en empezar a violarla mientras su propio hermano le sujetaba los brazos y Juanlu se masturbaba mirando la escena. Mario, aún no había acabado cuando Juanlu decidió que sería buena idea introducir su sexo en la boca de Manuela. Así se tiraron un tiempo que a Manuela le pareció interminable. La pobre lloraba mientras la violaban, mientras Juanlu entraba en su boca o restregaba por su cara.
Mientras su hermano la sujetaba.
Terminaron y la dejaron allí tirada, con las bragas en el seto, la falda levantada y rota. Su falda nueva. Llorando y encogida, tirada en el suelo, violada.
Allí la dejaron como tantos otros días.
Lamentablemente esta historia no tiene final feliz, ni si quiera es una historia, es algo real. Anoche me contaron esto y me pidieron algo, que le transmito a alguien si es que lee esto.
¿Que castigo le pondrías a un niño de 11 años, que en el instituto le ha tocado una teta a una compañera? Sé que es difícil pensar después de esta historia, en algo mucho menos importante.
Haz una reflexión, y sé imaginativo en el castigo. ¿Ya lo tienes?,¿ ya sabes qué castigo le pondrías si fueras el jefe de estudios de ese instituto? No, ese castigo no sirve para nada. Da igual que pienses que puedes hacerle pasar vergüenza delante de los compañeros, da igual que le quites lo que más quiere o le hagas hacer lo que menos le gusta. Si, ya lo sé, son cosas de críos, eso pasa en el instituto, son bromas, se les pone un castigo y el niño aprende y sin más importancia, pero...
¿Que me dirías ahora si te digo que el niño de 11 años que le tocó la teta a la niña es Mario y la niña es Manuela? que su hermano y Juanlu están en la clase de Manuela, que manuela es deficiente mental, que es violada día sí y día no por estos tres. ¿Qué me dirías de un castigo a un niño que acosa a las profesoras?, que lo más que pueden ahcer es echarlo de clase. Que al echarlo de clase lo único que consigue es que el niño grite en el pasillo como le lamería los pezones a la profesora. Mientras todas las clases lo escuchan.
Yo, después de conocer la historia, creo que no hay castigo posible que sirva de algo. Mario, Pedro y Juanlu están pendientes del tribunal de menores. Mientras tanto, siguen violando y vejando a Manuela. Sus padres no cogen el teléfono o abren la puerta. Los servicios sociales no puede acoger a Manuela, puesto que el caso está en el tribunal y son ellos los que deben decidir.
¿Y si fuera tu hija? ¿Y si fueras tu?
Anoche esta historia me dejó hecho una mierda, y no es precisamente algo que ocurra a mil millones de kilómetros de vosotros. Esto ocurre en un instituto cualquiera de una ciudad cualquiera que no voy a desvelar, así como los nombres de los protagonistas. Esto ocurre con niños de 11 años y una niña que no puede ni defenderse por si misma.
La impotencia me puede, y necesitaba soltarlo. Si has leído todo, lo siento, puede que ahora estés como yo. Espero que algún día estas cosas no pasen o si pasan, que no se tenga en la calle hasta el día del juicio a los violadores, asesinos, ladrones...
Mientras escribo esto puede que la estén violando otra vez, o lo hagan al salir de clase hoy.
Dicen que el tiempo pone a la gente en su lugar, pero... ¿Quién le devuelve su falda nueva a Manuela?

